La inminente alianza “bizarra” entre el PRI, PAN y PRD en Chiapas (En la Mira / Héctor Estrada)

Lo que se cocina en Chiapas para hacer frente a la alianza morenista rumbo a los comicios del próximo año parece sacado de los escenarios proféticos más “bizarros” imaginados hace sólo unos cuantos años. La coalición entre el PAN, PRI y PRD apunta a convertirse pronto en un hecho consumado, con acuerdos bastante avanzados al interior de las cúpulas estatales.

Las reuniones entre los liderazgos de las tres fuerzas políticas llevan ya varias semanas en proceso. Se trata de una alianza bastante anticipada a nivel nacional, que, aunque en las cúpulas nacionales no termina de concretarse, en Chiapas los acuerdos pronto buscarán formalizarse mediante los canales autorizados por los respectivos consejos estatales.

A mediados del próximo mes de noviembre está previsto comenzar a formalizar los mecanismos de la alianza al interior del Consejo Estatal del Partido Acción Nacional (PAN). Hacer públicas las reuniones entre los tres líderes estatales, José Antonio Vázquez, Carlos Palomeque y Héctor Rovelo, no ha sido fortuito. El mensaje para el partido que hoy ostenta el poder en Chiapas ha sido más que evidente: los partidos de “oposición” están dispuestos a hacer lo que sea necesario para entrar al reparto político-electoral.

¿Pero, qué posibilidades tiene una alianza así dentro del escenario electoral de 2021? La respuesta tiene que ver con la elección de candidatos. Y es que, el mayor estigma contra el que deberá enfrentarse dicha coalición será justamente ese que parece darle la razón a Obrador; ese que los coloca como un grupo que a final de cuentas representa lo mismo; esa “mafia del poder” aludida insistentemente por Obrador, ahora consumada en una boleta electoral.

Por eso la selección de los candidatos propios y la que haga la alianza morenista será determinante. La coalición tripartita está obligada a priorizar la elección de candidatos con real arrastre social o peso electoral. Cometer el error de repartir las candidaturas importantes a figuras desgastadas, desacreditadas, intrascendentes y de efecto electoral negativo, sólo para alcanzar acuerdos, costará caro en las urnas.

Perder de vista que esta vez el objetivo se trata conseguir votos y recuperar espacios rumbo a las elecciones de 2024, sólo abrirá mayores posibilidades para una alianza morenista también debilitada por la soberbia y la falta de figuras relevantes. Entregar las candidaturas a figuras con verdadera legitimidad y empatía social, al menos en los ayuntamientos más importantes, sería un posible antídoto contra los viejos estigmas que podría tener resultados interesantes; pero tal vez eso resulta mucho pedir.

Las posibles candidaturas que se han filtrado desde el interior de Morena en Chiapas advierten errores garrafales para el partido que hoy gobierna la entidad. Sin redes electorales de peso y con estructuras de programas sociales débiles, la elección de personajes irrelevantes para abanderar las candidaturas de la alianza morenista abrirán jugosos campos de oportunidad para adversarios dispuestos a jugar un tablero electoral con mayor inteligencia y menos arrogancia.

Con la elevada posibilidad de la “bizarra” alianza tripartita el proceso electoral rumbo a los comicios intermedios en Chiapas apunta a ponerse más interesante. Basta esperar que se formalice y estar atentos de las decisiones que se tomarán rumbo a la primera gran prueba que seguramente redefinirá el mapa político nacional, ya sin López Obrador y sus efectos en las boletas electorales… así las cosas.

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