El INAH publica libro sobre la historia de la herejía

Aunque a través de milenios ha tenido un uso amplio y ha estado ligada a episodios trascendentales en la historia de la religión y la humanidad, la palabra herejía —proveniente del griego αἵρεσις: “realizar una elección particular frente al consenso de la comunidad”— carecía, en su origen helénico, del sentido peyorativo que hoy se le otorga.

El libro Herejía, que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentará este viernes 13 de marzo, explora, los momentos históricos a partir de los cuales comenzó a llamarse ‘herejes’ a quienes disentían de las ideas de los grupos en el poder y, por lo mismo, recorre las causas y consecuencias de la intolerancia religiosa.

Coordinado por la antropóloga e investigadora emérita del INAH, Yolotl González Torres, el texto reúne siete artículos que abordan el concepto de lo herético, remontándose a la historia y los diversos cismas de la temprana cristiandad, pero también desde sus equivalencias en el judaísmo y el islam.

En su introducción, el volumen recorre los distintos rompimientos que el cristianismo ha presenciado desde el año 325, cuando tuvo lugar el Concilio Ecuménico de Nicea, hasta los movimientos sectarios ocurridos en el siglo XX; asimismo, se plantean paralelismos con otros cultos de raigambre milenaria, como los que actualmente se practican China, India y Medio Oriente.

En el primer capítulo, “La definición del hereje”, la historiadora Mar Marcos aborda la dificultad que los estudiosos encuentran al momento de hallar una definición para conceptos como herejía, ortodoxia y heterodoxia.

Luego, es la socióloga Esther Shabot quien, en el capítulo “La crisis de las instituciones religiosas dentro del judaísmo”, elabora un recorrido histórico por las ramificaciones del judaísmo desde la era precristiana y hasta nuestros días.

“La Iglesia del emperador Constantino: ortodoxos, cismáticos y herejes”, apartado de la autoría del catedrático en Historia Antigua, José Fernández, aborda el debate álgido respecto a si este personaje se convirtió realmente en un ferviente cristiano, o si su apoyo a esta religión tuvo más un objetivo político como trasfondo.

En la misma línea, Roberto Sánchez Valencia plantea “La unidad de la Iglesia y la unidad imperial: una cuestión de obispos” que la decisión de Constantino —quien no se convirtió a la nueva fe sino hasta su lecho de muerte— para favorecer al catolicismo tuvo fines meramente políticos, a fin de evitar una proliferación de corrientes cristianas y, además, remarcar su autoridad, ya no solo con el título de emperador sino también de obispo.

En “La mujer como portadora de herejía: de la antigüedad a la historia de los heterodoxos españoles, de M. Menéndez Pelayo”, el historiador Ramón Teja Casuso analiza el modo en que este autor hispano del siglo XIX se vio imbuido por un nutrido conjunto de ideas de desprecio a la mujer, relativas a la incapacidad que —en dicha época— se creía tenía este sector para el pensamiento racional y teológico, en oposición a una proclividad hacia el pecado.

La publicación cierra con dos artículos dedicados al culto islámico. En el denominado “Herejías y heresiarcas en el Imperio ‘abassí”, Serafín Fanjul aborda los primeros años de dicha religión y las fuentes existentes acerca de la vida del profeta Mahoma; y en el titulado “Los ‘alawíes (nuṣayríes)”, Arturo Ponce expone sobre esta secta cuyos adeptos residen mayormente en Siria, donde han adquirido un poder social y político notable.

Herejía se presenta este viernes 13 de marzo, a las 17:00 horas, en el Centro de Estudios de Historia de México Carso (Plaza Federico Gamboa 1, Chimalistac, Ciudad de México), en un panel que contará con la participación de Luis García Vallarta, Rosa María del Carmen Martínez, Federico Ríos y Roberto Sánchez Valencia.

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